Català
Castellano

Ets una persona idònia per a l'SpeedDating?
Fes el teu test de personalitat

Coneix el nou servei de "fletxassos"
Envia "fletxassos" gratis a d'altres persones!

Altres activitats
Descobreix el que estem preparant!


Vols rebre informació de les nostres activitats?
Email:


Les nostres Webs amigues
Descobreix les nostres Webs amigues
Premsa

ENAMÓRATE EN SIETE MINUTOS
 

Un nuevo método para ligar. Citas breves con desconocidos. Pregunta lo que quieras y elige pareja. ¡Gong!

Extracto del artículo del PAIS

MUNDO EXTRAÑO
El Speeddating llega a España. Citas en bares con caras nuevas. Siete minutos con siete personas. Esta sección, que explora los subterráneos de la cultura popular, es testigo hoy del estreno de esta forma de ligar.

HOLA. Somos Nadia y Débora. Vamos andando por la Gran Vía hechas un cuadro y un poco agobiadas, especialmente Nadia. "¡Qué fuerte!", dice. "Somos un timo. No damos el pego ni de coña". Es lunes 16 de diciembre y nos dirigimos a un café moderno de Madrid. Allí, dentro de tres minutos, vamos a participar en la primera sesión de Speeddating (cita acelerada) que se organiza en España. Pero, antes de continuar, una explicación tan veloz como su concepto: el Speeddating nació en Los Ángeles en 1999. Preocupados por los problemas de muchos solteros judíos para conocer a gente de su misma religión, la red internacional judía Aish HaTorah ideó el Speeddating, que consiste en concertar citas breves entre desconocidos. El concepto ha evolucionado. Los requisitos para participar en ésta, la primera cita, es pagar 35 euros y, en esta ocasión, tener entre 25 y 35 años. A cambio, conoceremos a siete personas en una hora. "No se trata de un chat, ni de una agencia matrimonial, sino de una nueva forma de conocer gente", dicen sus creadores. En fin. Que allá vamos periodista y Nadia, amiga experta en chats. Es muy escéptica con el proyecto, ha accedido a venir de mala gana.

Va llegando la gente. A primera vista, ninguno de ellos me corta la respiración. La competencia femenina parece elevada. Todos llevamos una pegatina con nuestro apodo en el pecho más papel y boli para tomar notas. Cada uno de los hombres está en una mesa numerada. Nosotras iremos rotando, de modo que cuando concluya la velada, Nadia y yo (Débora) habremos compartido siete minutos con cada uno de ellos. Tiempo suficiente para que salte la chispa, según los organizadores.

Suena el gong. Acción. Me encamino a mi pri-mera mesa y me encuentro con Extranjero, un francés de 32 años sonriente. Para romper el hielo le hago una de las preguntas que propone la web: haces un viaje especial de tres años. ¿A qué tres personas te llevarías? "A mi hermana, a una novia para follar y a un amigo para contarle lo que hago con mi novia (risas)". No sé, no sé. ¡Gong!

Cambio de mesa. Es el turno de Mariano, de 35 años. Le pregunto qué le gusta hacer en su tiempo libre. Gran error. Mariano se pone a hablar de la navegación y de ahí no salimos. No me veo yo surcando los mares a su lado.

Mesa 3, turno de Trabuco. Amigo de uno de los organizadores y de aire turbio. Me pregunta si alguna vez he mirado a alguien a los ojos durante dos minutos. Titubeo y, ¡horror!, me propone que lo intentemos. Me pongo roja, pero mantengo el tipo. Por el rabillo del ojo veo a Nadia muerta de risa porque se ha equivocado de mesa y ha provocado un caos considerable. ¡Gong!

"Hola, soy Mandarino", dice sonriendo de oreja a oreja mi cuarta cita. Me cuenta que ha estado a punto de dar media vuelta cuando estaba en la puerta, y me hace gracia. Le pregunto que cuándo fue la última vez que lloró, y dice que tras una visita a Muxía, al comprobar los efectos del Prestige.

David. El único que pasa de apodos y se ha plantado su nombre en el pecho. Engominado, ojos azules. Todo labia. No para de hablar pero no importa, porque te mueres de risa. Los siete minutos pasan volando.

No se lo van a creer. Sentado en la sexta mesa me encuentro con Txino, que resulta ser un compañero de colegio. No le veía desde hace ocho años. Abrazos, besos. "Pero, ¿qué haces tú aquí?". Ya te lo contaré otro día…

Mi última cita es Erlantz, pero yo aún estoy pensando que qué casualidad haberme encontrado con Txino.

A los tres cuartos de hora, el gong suena por última vez. Se acabó el tiempo. Los organizadores nos explican que tenemos prohibido darnos los teléfonos. Si queremos contactar con alguien tendremos que indicarlo en la web. Sólo intercambiarán nuestros correos electrónicos si también la otra persona desea vernos, lo que evita malos tragos. Entonces a Nadia, que está ya superintegrada, se le enciende la bombilla: "¿Por qué no ponemos todos que queremos quedar con todos y organizamos una gran quedada?". Prueba superada. De momento.

  420 SEGUNDOS
¿Por qué exactamente siete minutos? Según sus creadores, porque es el tiempo suficiente para comprobar si alguien te interesa y no demasiado si el susodicho resulta ser un muermo.
 
  LA FICHA
Experiencia apta para… gente abierta, con ganas de hacer conocidos, con 35 euros en el bolsillo y aficionados a locuras varias.
Una curiosidad: en EE UU existe el libro Speeddating: the smarter, faster way to lasting love (la manera más rápida e inteligente de encontrar amor durarero).
Una información: las veladas se organizarán según preferencia sexual y edades.
Una fecha: febrero. Estreno en Barcelona.
 
2055 Parelles fetes a les nostres vetllades





Telèfon de contacte 93 733 36 33


Login
Benvingut, Anónimo
Email / Nickname
Password

Has oblidat la teva contrassenya?